+ Deporte, BLOGS EDJ, Francisco Trillo — marzo 31, 2016 at 15:49

Educación en valores en fútbol base a través de la metáfora. Una estrategia de aprendizaje y motivación

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La emoción es la base del aprendizaje, a partir de las metáforas y los cuentos generamos sentimientos y emociones en las personas que los cuentan, leen y escuchan. Este trabajo pretende dar a conocer el poder de la metáfora como elemento de aprendizaje en el deporte base.

 

Francisco Trillo // @chescotrillo

El presente póster presentado en el XV congreso nacional de Psicología de la actividad física y del deporte en Valencia, se desprende de una tesis doctoral sobre el estudio de la metáfora como instrumento de control verbal cuyo efecto sobre la conducta se asienta más en el tiempo y de mejor manera que con la instrucción directa. En nuestra investigación, mediante el uso de metáforas e instrucciones directas, estudiamos la respuesta de los sujetos ante dilemas morales de cooperación y competición.

La educación en valores se está convirtiendo en parte esencial del entrenamiento deportivo, produciendo un cambio de paradigma hacia contemplar el deporte como una actividad no sólo física, sino también humana. En las escuelas de fútbol base, los jugadores a partir de principios psicopedagógicos, desarrollan sus cualidades personales a través del fútbol.

De la misma manera que se entrena para automatizar un gesto técnico o una rutina se puede automatizar la transmisión de valores. Es en este proceso de aprendizaje donde podemos hacer uso de la metáfora como instrumento educativo y motivador en niños y niñas.

 

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En este trabajo se exponen, a modo de ejemplo, algunas metáforas que pueden ayudar al joven que se está iniciando en la práctica deportiva a fin de comprender el significado de valores como cooperación,  compromiso, responsabilidad, tolerancia, humildad y esfuerzo. El trabajo psicológico realizado a partir de la metáfora puede asentar el aprendizaje de valores y fomentar la motivación y gestión emocional en el joven deportista.

 

Ejemplos de metáforas y cuentos

Cooperación

Metáfora congreso en la selva

En cierto lugar remoto de la selva se organizó un congreso de animales. Al final de la convención decidieron compartir ciertos manjares a la mesa. La particularidad de esta comida es que los manjares eran abundantes y sabrosos, pero las cucharas utilizadas para la ocasión eran extremadamente largas, probablemente preparados por el equipo de las jirafas. Ninguno de los presentes era capaz de alimentarse a sí mismo, por la longitud de los cubiertos. Los comensales empezaban a sentir hambre, a lamentarse y quejarse, cuando alguien tuvo una genialidad, probablemente uno de los búhos presentes en el congreso. Propuso que se reunieran por grupos y que cada miembro de cada grupo diera de comer al que tuviera enfrente. La idea funcionó todos dejaron de quejarse porque todos se daban de comer unos a otros.

 

Compromiso: Vincularse con las acciones que tengan que ocurrir.

Metáfora del viaje

Tomar una dirección y comprometerse con lo que es importante para nosotros (valores) es como elegir hacer un viaje. Muchos momentos del viaje no resultan placenteros incluso pueden resultar molestos. Sin embargo continuamos el
viaje porque hacerlo tiene valor para nosotros, aunque en
algunos momentos tengamos que mantenernos fieles al
viaje cuando el camino tiene giros inesperados (una
comida nos puede sentar mal, pocas horas sin dormir,
cansancio, calor, pérdida de maleta…) ¿Estas dispuesto
a abandonar tu viaje?

 

Esfuerzo

El picapedrero

Lo que hago cuando las cosas no me van bien…

“Cuando las cosas no me van bien, me gusta pensar en el picapedrero que ha golpeado su piedra mil veces, sin conseguir más que una leve fractura. Pero a la mil y una, la piedra al fin se parte. Y yo sé que no la rompió la fuerza del último golpe, sino la constancia de los mil anteriores.”

 

Tolerancia

El niño verde

Era el primer día de curso en Villanormal, un pueblo normal y corriente en el que nada ni nadie destacaba sobre lo demás. Y es que en Villanormal existía una ley de normalidad, en la que se decía cómo tenían que ser las cosas para que fueran normales.  Un día llegó al pueblo una mujer extraña. Había heredado la casa de una tía abuela lejana y había decidido irse a vivir allí. Pero como no era como los demás, la gente no le dirigía la palabra, y se apartaba de su camino al pasar.

Poco a poco, la gente empezó a ser más y más antipática con ella. La mujer estaba muy enfadada, pues no entendía qué pasaba. Solo un niño, Tito, el hijo del alcalde, era amable con ella.

– Te tratan así porque eres diferente -le dijo el niño-. Para ellos no eres normal. Pero a mí… A mí me encantaría ser diferente.

– ¿Cómo de diferente? -preguntó la mujer.

– Me encantaría ser un niño verde -dijo Tito.

– ¿Y que haría tu padre entonces? -preguntó la mujer.

– Supongo que no le quedaría más remedio que cambiar la ley de normalidad para que no me echaran del pueblo -dijo el niño, riendo solo de pensarlo.

– Yo puedo ayudarte si quieres -dijo la mujer-. Soy bruja. Estoy jubilada, pero todavía puedo hacer hechizos interesantes.

– ¡Claro!

– De acuerdo. Mañana, antes de ir a clase, ven a verme a casa y haré el hechizo.

A la mañana siguiente, Tito se pasó por casa de la bruja, que lo convirtió en un niño verde. Y así se fue el niño al colegio, tan contento y como si no pasase nada raro. Cuando entró en el colegio, los profesores se pusieron muy nerviosos, le riñeron, y quisieron expulsarlo de allí, así que llamaron de inmediato a su padre, que no sabía dónde meterse. ¡Su propio hijo, violando la ley de normalidad! Eso era algo que no podía soportar. Una niña se levantó de la mesa y se dirigió a Tito:

– Me gusta tu nuevo estilo. Yo también estoy harta de ser normal. Dime cómo lo has conseguido, porque yo quiero ser rosa.

Otro niño se levantó gritando que él quería ser rojo, y luego otro diciendo que quería ser violenta, y otro diciendo que quería tener la piel de lunares.

Tito, muy satisfecho, le dijo a su padre:

– Me parece papá, que vas a tener que eliminar la ley de normalidad, porque si no este pueblo se va a quedar sin niños.

Ese día el alcalde cambió la ley y, desde entonces, lo normal en Villanormal es que cada uno elija ser como quiera y que todos se acepten tal y como son. La que no para de trabajar es la bruja, que ahora es la persona más importante del pueblo.

 

Humildad

El segundo traje

Cierta vez un hombre visitó a su consejero y le relató su problema.

– “Soy un sastre. Con los años gané una excelente reputación por mi experiencia y alta calidad de mi trabajo. Todos los nobles de los alrededores me encargan sus trajes y los vestidos de sus esposas. Hace unos meses, recibí el encargo más importante de mi vida. El príncipe en persona escuchó de mí y me solicitó que le cosiera un ropaje con la seda más fina que es posible conseguir en el país. Puse los mejores materiales e hice mi mejor esfuerzo. Quería demostrar mi arte, y que este trabajo me abriera las puertas a una vida de éxito y opulencia. Pero cuando le presenté la prenda terminada, comenzó a gritar e insultarme:

– ¿Esto es lo mejor que puedes hacer? ¡Es una atrocidad! ¿Quién te enseñó a coser?

Me ordenó que me retirara y arrojó el traje tras de mí. ¡Estoy arruinado!. Todo mi capital estaba invertido en esa vestimenta, y peor aún, mi reputación ha sido totalmente destruida. ¡Nadie volverá a encargarme una prenda luego de esto! ¡No entiendo qué sucedió, fue el mejor trabajo que hice en años!”

-“Vuelve a tu negocio”, dijo el sabio, “descose cada una de las puntadas de la prenda y cóselas exactamente como lo habías hecho antes. Luego llévala al príncipe.”

– “¡Pero obtendré el mismo atuendo que tengo ahora!”, protestó el sastre.

“Además mi estado de ánimo no es el de siempre”.

– “Haz lo que te indico, y Dios te ayudará”, dijo el hombre.

Dos semanas después, el sastre retornó.

– “¡Usted ha salvado mi vida! Cuando le presenté nuevamente el ropaje, el rostro del noble se iluminó: ¡Hermoso!, exclamó. ¡Este es el más hermoso y delicado traje que haya visto!

Me pagó generosamente y prometió entregarme más trabajo y recomendarme a sus amigos.

Pero, deseo saber ¿cuál era la diferencia entre la primer prenda y la segunda?”

– “El primer traje”, explicó, “fue cosido con arrogancia y orgullo”.

“El resultado fue una vestimenta espiritualmente repulsiva que, aunque técnicamente perfecta, carecía de gracia y belleza. Sin embargo, la segunda costura fue hecha con humildad y el corazón quebrado, transmitiendo una belleza esencial que provocaba admiración en cada uno que la veía”.

 

Responsabilidad

Respons-Habilidad, ¡qué palabra tan rara!

-“Qué palabra más rara”, dijo el joven Aprendiz. “¡Respons-habilidad! ¿Qué clase de palabra es esa?”.

-Esta palabra trata sobre la actitud, esto es, el modo en que cada uno de nosotros respondemos a las diferentes situaciones y contextos en los que podemos encontrarnos y de cómo nos desenvolvemos. Habitualmente tenemos un montón de opciones disponibles, pero la elección principal consiste en decidir si culpamos a los demás de lo que nos sucede o asumimos nuestra propia responsabilidad. Contestó el Sabio Maestro Zen.

-“Pero no podemos responsabilizarnos de todo, sería ridículo”, dijo el joven.

-Es verdad. Ahora bien, la cuestión es que cada vez que nos sucede algo –aún cuando esté fuera de nuestro control- somos nosotros los que tendremos que vivir con las consecuencias y sólo nosotros podemos manejarlo de manera que nos proporcione los resultados específicos que buscamos”.

-“Eso suena muy duro, ¿Cómo funciona en la práctica?”

Permíteme que te de un ejemplo. ¿Has estado alguna vez en una situación en la que alguien te había asegurado que te ayudaría y después te dejó tirado?

-“Por supuesto, eso suele ocurrir.”

-Y cuando eso sucede… ¿Cómo sueles responder?

-“A veces me pongo bastante furioso. Me siento arder por la frustración, me pongo tenso y a veces incluso echo pestes de la otra persona. Entonces me siento un poco mejor”.

-Es verdad a veces el hecho de echar la culpa a otra persona puede ser bastante catártico, pero mi pregunta es si tu conducta, tu rabia y tu frustración contribuyen a mejorar la situación en la que te encuentras o la empeora.

-“Bueno… me ayuda a aliviarme un poco de la tensión y entonces puedo decir que si las cosas no salieron bien no fue por mi culpa”.

-¿Pero te ayuda de verdad a seguir adelante con tu vida y, en particular, a cambiar esta situación no deseada o problemática por lo que realmente quieres?”.

(Se produjo un momento de silencio)

-“Supongo que en absoluto, de hecho algunas veces acabo sintiéndome mal durante todo el día por lo que sucedió y por lo que dije”.

– ¿Y el desperdiciar toda esta energía contribuye a mejorar la situación? ¡En lo más mínimo! Mi joven amigo, vivimos en un mundo complicado en el que no estamos solos. Todo lo que hacemos nos afecta a nosotros mismo y a los demás. Todo lo que hacen los demás les afecta a ellos mismo y a nosotros. Tenemos muchas razones para esperar que las cosas no vayan siempre a la perfección y cuando las cosas no van como nos gustaría, es muy útil asumir nuestra propia responsabilidad por el modo como respondemos y nos desenvolvemos, porque somos nosotros y nadie más quienes tendremos que vivir con las consecuencias.

-“Parece muy difícil”. El joven Aprendiz hizo una breve pausa. “Pero tiene sentido”.

– Es difícil al principio pero una vez que comencemos a desarrollar nuestra propia respons-habilidad puede que descubramos cuan fácil puede llegar a ser. Es un juego de palabras que  nos muestra por un lado la obligación moral de responder y por otro la capacidad de respuesta por otro.

 

Conclusión

La metáfora tiene la capacidad de crear un espacio psicológico nuevo donde trabajar con la persona y ayudarla en sus motivaciones y valores. Es un medio de expresión que nos ayuda a entender objetos y conceptos difíciles de comprender para nosotros a partir de algo semejante y conocido.

 

Nada llega al intelecto que no haya pasado antes por los sentidos.

Aristóteles

 

 @chescotrillo

Perfil profesional en LinkedIn. https://es.linkedin.com/in/ftrillo

One Comment

  1. Enorme trabajo, enhorabuena!

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