Victoria de infarto y casi definitiva para que Jaén Rugby mantenga la categoría una temporada más. La novena temporada en DHB no está garantizada de manera matemática, pero sigue dependiendo de lo que el equipo jiennense consiga en las dos jornadas que quedan, incluso puede que los puntos de la próxima sean suficientes. El partido de este domingo contra CR Majadahonda era clave y ha quedado resuelto con un ajustado 27-24 en un excelente final. El joven zaguero Álvaro Juárez consiguió 17 de esos 27 puntos, firmando un partido excelente que le valió el premio de mejor jugador.
El partido respondió a las expectativas. Los dos conjuntos llegaban a esta octava jornada con un sólo punto de diferencia entre ellos. Esa igualdad en la clasificación se reflejó también sobre el césped de Las Lagunillas con alternativas en el marcador. Jaén Rugby arrancó firme y dando sensación de poderío, buscando jugar en campo contrario.
Ese dominio desde el saque inicial se tradujo en los primeros puntos a los cuatro minutos. Juárez pasó entre palos un golpe de castigo desde unos 40 metros (3-0). Los jiennenses supieron sacudirse la reacción de su rival y devolver el juego a donde duele. Minutos de calidad para el XV jiennense, de fluidez en el juego a la mano y dureza en los contactos. También de buenos placajes y duelo de pateadores buscado el fallo de los receptores. La lluvia no se quiso perder el encuentro.
Cuando el partido comenzaba a convertirse en un ir venir llegó el primer ensayo jiennense. No había manera de romper la cortina defensiva de RC Majadahonda, así que Manu Torres -muy buen partido el suyo- optó por una patada alta al ala que recogió a la carrera Agus Bellatti. Nadie pudo oponerse a su potencia ni frenar una carrera que le llevó a ensayar junto al banderín. Transformación complicada que Juárez pasó entre palos (10-0).
Ni mucho menos estaba todo dicho. Poco a poco RC Majadahonda se fue haciendo con el control del juego y buscaba al pie ubicarse en campo jiennense. Una de esas patadas no fue bien recepcionada en defensa y propició el primer ensayo de los madrileños. Buena jugada llevando el balón de hasta el ala que dejó el balón en la esquina de la zona de marca.
Buena también la patada para transformarlo en dos puntos más (10-7). Jaén Rugby reaccionó con rabia, estaban jugando bien, pero sin despegarse en el marcador. Vuelta a la carga, bien en los apoyos y la continuidad, ganando terreno fase a fase sin cometer errores. En la salida de unos de esos rucks, sobre la cal que marca la distancia de veintidós metros hasta la línea de ensayo, el medio melé jiennense, Agus Carranza, decidió salir por el cerrado; en ese pasillo encontró a Álvaro Juárez que se deshizo de dos rivales y ensayó con otro de ellos todavía encima (15-7).
Parecía que ese iba a ser el resultado cuando el colegiado Federico Japas mandara a los equipos al vestuario. Pero no. Otro fallo de manos puso de cara el segundo ensayo a los visitantes (15-12). No quedó ahí la cosa. Tres minutos después, los blanquiazules aprovecharían los nervios de los jugadores jiennenses para anotar bajo palos su tercer ensayo (15-19). Así llegó el final de la primera parte y con él los equipos buscaron el refugio del vestuario.
Tocaba remar a contracorriente. La grada se dio cuenta y se hizo notar al ritmo que marcaba el bombo de “Miki”. Porque el partido se iba a poner más cuesta arriba. A los cinco minutos de la reanudación, nuevo mazazo en forma de ensayo visitante (15-24). Fueron sus últimos puntos. El sol volvió a iluminar Las Lagunillas y el juego de los verde oliva. Jaén Rugby reaccionó recuperando la iniciativa, además de las virtudes que había exhibido en la primera parte. Percusiones de Ojeda y Ocaña, balones rápidos de Carranza, Pablo Román que se escapa, Santías y Torres que le dan continuidad; “la almendra” alón cambia de manos a gran velocidad, Germán Díaz vuelve a romper la defensa, agrupamientos y balón al ala donde lo vuelve a recoger el zaguero Álvaro Juárez para posarlo pegado al banderín. Él mismo lo transformó (22-24). El partido estaba abierto. Germán Díaz estuvo a punto de ensayar saliendo de un maul, pero un defensor bloqueo su posado.
El juego se desarrollaba casi por completo en el campo que defendía CR Majadahonda. Delanteros y tres cuartos se repartían la iniciativa, pero el balón siempre era jiennense. Creían y se crecían. Los recambios renovaban los bríos. El equipo de casa sabía que no se le podía escapar la victoria, la necesitaba para ver la permanencia más cerca. Supo sufrir defendiendo a cinco metros. Minutos que parecían horas. No pasarán. Ellos perdieron el balón. No pasaron. Y a partir de ahí, desde un saque dentro de la zona de marca, Jaén Rugby construyó el ensayo definitivo.
Ganando metros, siendo superiores en las fases de conquista, chocando una y otra vez, moviendo rápido el balón… Esta vez se dejaron ver Navarrete, Cano, Bellatti, Víbora, Otaola y un omnipresente Manu Torres que le dio el pase final a Santías (27-24). Tocaba resistir. Resistieron. Mantener la posesión. La mantuvieron. Pero también las pulsaciones a cien sobre el césped y en la grada, que rugía por cada balón recuperado. Como el “pescado” por César Díaz en los instantes finales que permitió a sus compañeros dormir el partido hasta escuchar los tres pitidos del señor Japas. Final.
Con diecisiete jugadores formados en la casa -con permiso de Nacho Otalola y CRA Portuense-, era de justicia que el premio a mejor jugador del partido lo compartieran dos de ellos, además los dos sub 23. Por un lado, el mencionado Álvaro Juárez y por otro el tercera línea Mario Cano que también completó un magnífico encuentro desde su posición de “ocho”, cerrando la melé. Los trofeos, aceite Xave Premium, se los entregaron, Juan Carlos González, presidente de CSIF-Jaén, y Álvaro Martínez, director general adjunto de Caja Rural, patrocinadores del partido y del club.
Los cuatro puntos conseguidos son más que aire. Es la ventaja que Jaén Rugby saca a su inmediato perseguidor. Los jiennenses tienen 18 puntos. El próximo partido vuelve a ser en casa. Sumar contra el colista si puede ser definitivo.





