JAÉN PARAÍSO INTERIOR FS 1-1 NOIA PORTUS APOSTOLI FS
El Olivo Arena acogió en la tarde del sábado una verdadera batalla táctica y física. Era un partido de los que valen más de tres puntos: el Jaén, octavo, necesitaba resarcirse de su mala racha liguera post parón y afinar sensaciones a solo 13 días de la Copa de España; el Noia, noveno y crecido tras golear a Peñíscola, buscaba asaltar la zona de privilegio.
El técnico Dani Rodríguez apostó de inicio por Dudu, Esteban, Míchel, Dani Zurdo y Joao Salla. Desde el pitido inicial, la intensidad fue la nota dominante. Las defensas y, sobre todo, los porteros, brillaron con luz propia en el arranque. Dudu intervino con acierto en el minuto 6, encontrando rápida réplica en Schutt, providencial un minuto después para los gallegos.
La madera pronto quiso su dosis de protagonismo. En el minuto 9, el visitante Ismael mandó un potente aviso a la cruceta, respondido casi de inmediato por un disparo cruzado de Joao Salla que rozó el palo.
El guion del partido sufrió una sacudida en el minuto 13. Tras una espectacular parada de Schutt en un área, el meta amarillo Dudu cayó lesionado, forzando la entrada de Espíndola bajo palos. El cambio no enfrió a los locales, que rozaron el gol en el 15 con un tiro al palo de Dani Zurdo. Sin embargo, Noia también enseñaba los dientes y Douglas, al borde del descanso, estrelló otro violento disparo en el larguero. Al túnel de vestuarios se llegó con un engañoso cero a cero.
El paso por vestuarios destapó el tarro de las esencias. En el minuto 25, una contra permitió a Biel perforar la red jienense, silenciando momentáneamente el Olivo Arena (0-1). Pero la alegría gallega fue efímera. Prácticamente en la jugada siguiente, el colegiado señaló la pena máxima a favor de los locales y Eloy Rojas, con sangre fría, devolvió las tablas al marcador en el 26 (1-1).
A partir de ahí, el encuentro se rompió. Espíndola se erigió como salvador en el 28 con un paradón en el segundo palo, sosteniendo a un Jaén que poco a poco fue embotellando a su rival. Las ocasiones amarillas se sucedían en cascada: el ex del Noia, Power, perdonó un mano a mano en el 31; Mati Rosa se topó con el muro de Schutt en el 32; y Dani Zurdo levantó al público de sus asientos en el 33 con una sutil vaselina que se estrelló violentamente en la cruceta.
Con el Jaén volcado y Esteban rozando el gol en el 34, Dani Rodríguez decidió quemar las naves. A falta de dos minutos, solicitó tiempo muerto y enfundó la camiseta de portero-jugador primero a Míchel y luego a Joao Salla.
La tensión alcanzó su punto álgido en el minuto 38, cuando el banquillo local reclamó el VIR por una posible mano de Altamirano dentro del área gallega, que finalmente no se tradujo en penalti. En el último suspiro, la férrea y bien asentada defensa del equipo de David Palmas aguantó estoicamente las embestidas del cinco para cuatro jienense.
El pitido final certificó un empate que mantiene intacta la lucha por el octavo puesto. El Jaén suma sensaciones encontradas: frena las derrotas, pero se queda sin un botín completo en su feudo antes de la ansiada Copa.






