La cuadragésima segunda edición del Trofeo del Olivo se marchó a tierras cordobesas. En un duelo marcado por la disparidad de ritmos y las luces y sombras, el Córdoba CF se impuso al Real Jaén. Para los locales, el choque sirvió como un banco de pruebas de sensaciones encontradas. Una puesta en escena prometedora que dejó buenas sensaciones, a pesar de la diferencia de categoría con el rival.
La expectación en el Estadio de la Victoria era palpable, ya que la parroquia blanca no veía a los suyos en su feudo desde el pasado mes de mayo. El Real Jaén respondió a ese cariño inicial con una intensidad notable. Desde el pitido inicial, los locales mostraron sus credenciales ofensivas, avisando a los pocos segundos con una intentona de Chino que Iker Álvarez resolvió sin apuros.
El encuentro tuvo un protagonista temprano en la figura de Moha Keita. El extremo senegalés cautivó a la grada con un repertorio de desborde y velocidad que despertó constantes aplausos. No obstante, fue el equipo blanquiverde quien rompió la igualdad: una incursión incisiva de Lidueña culminó en un centro preciso que Víctor Sánchez aprovechó para abrir el marcador.
Lejos de venirse abajo, el conjunto jiennense mantuvo el pulso ofensivo. Keita siguió siendo un dolor de cabeza para la zaga visitante, sirviendo balones peligrosos, como el que Chino envió por encima del travesaño. La insistencia tuvo su recompensa en el minuto 36: Siverio, haciendo gala de su juego de espaldas, forzó un penalti tras ser derribado por Miguelón. El propio Siverio asumió la responsabilidad desde los once metros, engañando al guardameta y sellando el empate antes del paso por vestuarios.
La reanudación mostró a un Córdoba con una marcha más. Los califales aprovecharon cierta fragilidad defensiva de los locales para volver a ponerse por delante, nuevamente gracias a Víctor Sánchez, que cerró su doblete particular con un remate ajustado.
Con el paso de los minutos, Manuel Herrero optó por una revolución en el once, dando entrada a numerosos cambios que restaron fluidez al juego. Pese a los intentos de Morcillo, tras aprovechar un balón suelto, y las llegadas de Óscar Lozano y Busi en los instantes finales, el Real Jaén no logró forzar la igualada.
El Córdoba se llevó el trofeo, mientras que para los jiennenses el balance es de un equipo que ofreció un rendimiento decreciente. El margen de maniobra es mínimo, ya que el próximo sábado los blancos tienen una nueva cita de preparación frente a la UB Conquense, donde buscarán corregir los desajustes defensivos mostrados en esta tarde de trofeo veraniego.


